Friday, May 16, 2008

Mi amigo Wifi

Hace aproximadamente una semana que he entablado una bonita amistad con un personaje que se hallaba alojado en mi nevera (fruto del azar, como suele suceder en la mayoría de las relaciones más entrañables). Su nombre es Acinetobacter Baumannii, pero entre nosotros, yo le llamo Wifi. Me topé con él un lunes por la noche, escondido entre los nervios de un filete de ternera en avanzado proceso de putrefacción. Estuve a punto de acabar con él: cocinarlo. Finalmente, después de pasar unas horas en el cubo de la basura, realizando las tareas de selección y reciclado en bolsas pertinentes, se lanzó a mis brazos.
Wifi es muy simpático, multirresistente y divertido. Duerme en la habitación de los chicos (ellos marcharon, ya se sabe, los niños crecen). Durante el día nos hacemos compañía, yo le cuento mi vida y el me explica sus cosas. Me dice que su sueño es convertirse en virus y crear el caos en un centro de control de enfermedades contagiosas, o a hacer estragos en un conocido y reputado restaurant, transformado en una aguerrida salmonella. Que yo puedo estar tranquilo, a mí nunca me haría daño. No sé lo que pensar.
Ayer escuché (con sigilo desde otro aparato) una conversación mantenida por teléfono con unos amigos suyos instalados en un hospital. Celebraban con euforia el fallecimiento de dieciocho pacientes infectados, al parecer, los más vulnerables a éstos microorganismos. Ésta mañana, en el desayuno, me ha estado hablando del escorbuto, de una plaga a gran escala, y he visto en su mirada unicelular y sin núcleo, un no se qué malévolo y frívolo que me ha producido estupor, por lo que he decidido cargármelo esta noche mientras duerma con un potente fumigador.

1 comment:

FER said...

Esta por ver si ese fumigador será suficiente para acabar con Wifi o simplemente mute y se convierte en tertuliano, político de derechas o algo semejante.

Me ha hecho reír: lo que más, imaginarme al maléfico bicho hablando por teléfono con los colegas.

Encantado de conocer tu blog.