Saturday, September 01, 2012





Mi señora y yo siempre hemos tenido una hija única. Ya de pequeña decidimos plantarnos, era tan movidita que había momentos en los que pareciamos familia numerosa. Este pasado invierno, coincidiéndo con su mayoria de edad, lo ha pasado estudiando en Madrid. Cuando ha vuelto para pasar el verano, a su madre y a mí nos ha regalado un hermanito. La sorpresa nos ha dejado estupefactos. Todo el día andan juntos, incluso de noche. Comen juntos, se duchan juntos, pasean juntos. A todas horas está hablando con él. Su madre y yo apenas hemos disfutado de su presencia, y de él, desconocemos incluso el nombre. Mi esposa dice que le parece que se llama Yoigo, o Aifon, no lo tiene muy claro. Yo le he dicho que cuando lo esté cargando, hablaré con ella y le preguntaré por él y por el motivo de su dependencia. He oido hablar de algo que llaman dependencia digital, no sé si es viable solicitar una paga en la seguridad social o algún otro tipo de compensación monetaria que supla la compañía de nuestra pequeña. También hemos oido hablar de centros de salud que se dedican, sobre todo en America, a la desintoxicación digital. Creemos que nuestra hija es una adicta a las redes sociales, todavía recuerdo cuando yo era un chaval, que el único teléfono móvil que había en el mercado, era el zapatófono del agente Anacleto.

1 comment:

Alexandra Hinojosa said...

Hahahha que gracioso eres eee!!! Ya estoy desenganchada ! Es la enfermedad de los jovenes adultos de hoy!